Pasos de un desadaptado que carga una joroba que carga a su vez historias de ciudad. De una ciudad que puede ser cualquiera y puede ser ninguna, porque una que carga un jorobado es una ciudad que no es ciudad.
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28/7/10

Noche ahora

La realidad desaparece y solo quedan manchas de un recuerdo tan poco nítido que es casi imposible saberlo. En el water vomitos de una noche en la que hubieron gritos y bailes, vomitos color remolacha de un vino añejo. Si se retrocede un poco, unas horas, si se retrocede y se pone pausa, una pausa seguida, si se detiene ese momento y se mira, me veo rascándome la joroba y en la cama con alguien, una conocida tan conocida que mejor hubiera sido no conocerla. En pausa todo se ve claro, su pelo, su piel blanca y una agitación salvaje, un ritmo peculiar y placentero. Me veo arriba de ella, que se mueve, que me muevo. Ya puse play y la realidad se me presenta un tanto ambigua. Empiezo a recordar, destellos de momentos, primero con ella, despúes con otra, despues el vino en el water y manchas en el piso. Me empiezo acordar y me acuerdo de ella. Me acuerdo poco pero me acuerdo de sus besos, quizás menos suaves que con la otra. Pienso que debería existir una pastilla para borrar o presentar en bandeja los recuerdos.